EL altÃsimo Ãndice de paro que soporta nuestro paÃs es una de las preocupaciones más importantes de los ciudadanos y uno de los mayores retos del Gobierno actual. Más o menos, y de forma resumida, iniciaba el artÃculo publicado la semana pasada en esta misma sección. En él pretendÃa, en una primera parte, iniciar una serie de propuestas para solucionar esta lacra tras comprobar que las fórmulas tradicionales no han dado fruto a la hora de solucionar el grave problema del desempleo. En el artÃculo anterior, la propuesta lanzada se centraba en la posibilidad de ofrecer, como alternativa voluntaria a la prestación de desempleo, un trabajo social en beneficio de la comunidad, analizando las ventajas y costes que esto supondrÃa. Dicha propuesta se centraba en la idea de que el desempleado que aceptara un trabajo de servicio público tutelado por la administración correspondiente, recibiera a cambio un salario social no inferior al SMI, con alta en el Régimen General de la Seguridad Social y por el tiempo en que tenga reconocido el derecho a la prestación de desempleo. En esta segunda parte de propuestas para dinamizar el desempleo propongo la idea de fomentar el trabajo autónomo y la creación de empresas entre los jóvenes desempleados. Para todos aquellos que cuenten con formación, especialización y oficio suficiente para desarrollar su propio negocio. A tal efecto se ofrecerÃa la exención durante un año de todos los gastos correspondientes a tasas e impuestos inherentes a la creación de la empresa; la subvención del coste de la seguridad social en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos y la tutorización del proyecto, desde el estudio de viabilidad inicial, por un equipo de expertos que quieran contribuir de manera altruista con la transmisión de sus conocimientos, contando con una situación de vida laboral pasiva o jubilada. Es muy posible que al término del primer año, el 50 por ciento o, incluso, el 75 por ciento de las empresas creadas no tengan viabilidad suficiente para continuar, pero el 50 por ciento o el 25 restante quizás hayan logrado abrirse paso en el mercado y terminen contratando al término de su segundo año de vida a una o a varias personas en su desarrollo. Y lo que es más importante, se habrán innovado productos, servicios y procedimientos que están latiendo en cada uno de los jóvenes que ahora no tienen esperanza, a pesar de ser dueños de su talento. A veces estas ideas locas y atrevidas pueden tener aplicación inmediata o servir de reflexión para quienes, con mayor cualificación, no se han detenido a pensarlas atenazados por las preocupaciones del dÃa a dÃa. A todos ellos les animo a pensar que es en los momentos más difÃciles cuando el hombre es capaz de dar lo mejor de sà mismo, y no me cabe duda que ha llegado la hora de comprometernos a ello.
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