Empleo, Juventud, Igualdad… Son tres campos tan amplios.
—Sí, pero también muy relacionados porque el empleo está en el eje central. La igualdad no se puede alcanzar si no hay autonomía económica, por lo tanto el empleo de las mujeres es un objetivo, y dentro de las políticas de Juventud estamos centrados en una línea fundamental, la formación, para facilitar el empleo también. Todas las políticas de la Consejería, por lo tanto, pivotan alrededor de mejorar la empleabilidad de todos los colectivos y en particular de los jóvenes y las mujeres.
—Centrándonos en las políticas dirigidas a los jóvenes hay que hablar de un plan fundamental, Acción Joven.
—El paquete de medidas Acción Joven es muy completo y va dirigido a todos los jóvenes, en función de las características de cada uno. Lo más novedoso -está calando muy bien en la sociedad y los empresarios están recibiendo muy bien- es el programa Primer Contrato dirigido a jóvenes muy cualificados. El objetivo es que tengan la primera oportunidad de encontrarse con el mundo de la empresa. Por eso damos una subvención de hasta 6.000 euros para un contrato en prácticas de hasta seis meses.
—¿Hay miedo en Castilla-La Mancha de que las jóvenes “promesas” se vayan de la región, incluso del país, buscando oportunidades laborales?
—Hay preocupación de que pudieran irse y de que ese gran esfuerzo formativo que hemos hecho con esta Universidad maravillosa que tenemos y con una Formación Profesional de muy alta calidad no sirva para nada. Lo que queremos es que los jóvenes castellano-manchegos tengan oportunidades y que los empresarios puedan contar con esa ilusión y esa preparación.
—Quedan 15 días para que los empresarios puedan acogerse a esta medida que pretende beneficiar a 1.500 jóvenes, ¿cuál ha sido la aceptación?
—Ha sido muy positiva. El primer día y el segundo fueron muy importantes, y la semana pasada había más de 300 contratos solicitados.
—Si se acaba el plazo y no se ha agotado el presupuesto, la idea es abrir una nueva convocatoria, ¿no?
—El compromiso en los tiempos es el siguiente: un mes para que las empresas soliciten, un mes para resolver la Administración y un mes para que las empresas contraten. El objetivo es agotar el presupuesto de los nueve millones y lograr los 1.500 contratos, pero si por cualquier circunstancia no es así, sacaríamos una segunda convocatoria.
—La medida delimita un poco los campos laborales a los que va dirigida, ¿por qué?
—No es que se hayan delimitado, sino que se han priorizado. La orden tiene concurrencia competitiva, por si había más solicitudes que contratos se podían hacer, y hemos querido priorizar aquellos empleos que creemos emergentes e imprescindibles para el cambio de modelo productivo en Castilla-La Mancha. Estoy hablando de las nuevas tecnologías, las energías renovables y de todo lo que tiene ver con la modernización de la agricultura y la industria alimentaria.
—¿Es la primera vez que se pone en marcha un programa dirigido a jóvenes cualificados?
—Ya había ayudas, primero eran becas y luego contratos en prácticas, pero eran mucho más pequeñas y no englobadas dentro un plan de choque como es éste. Primer Contrato es una medida concentrada en el tiempo, precisamente para que sirva de revulsivo a la contratación.
—El plan Acción Joven tampoco se olvida de los emprendedores e incluye ayudas para ellos.
—Realmente la ayuda para poner en marcha el negocio ya existía. Lo que recogemos en este proyecto es algo que nos están demandando mucho las asociaciones de jóvenes y empresarios: la formación para el emprendimiento. Nos hemos dado cuenta de que en C-LM hay buenas ideas y ayudas para ponerlas en marcha, pero a veces no acaban de cuajar porque no existe la formación empresarial adecuada. Lo que hacemos ahora es apoyar la idea que surge, no sólo económicamente, sino también con una tutoría que lleve de la mano al joven emprendedor para que no fracase.
En este momento se están poniendo en marcha cuatro talleres para emprendedores, dos de ellos en la provincia de Ciudad Real, uno en Puertollano que aprovechando que estamos en marzo han decidido que sea para jóvenes emprendedoras y otro en Alcázar de San Juan, además de otros dos en la provincia de Albacete.
—¿Se da así cobertura a todo el espectro de jóvenes en materia de empleo y formación?
—Tenemos otra parte, quizá una de las que más me preocupa. En nuestro país la burbuja inmobiliaria ha creído que todo el suelo era un solar que podía construirse y eso hizo que hubiera mucho empleo, aunque precario, y muchos jóvenes abandonaron las aulas sin la formación Secundaria al amparo de este empleo fácil. Cuando esa burbuja se ha pinchado nos encontramos con que el 50% de los jóvenes desempleados no tienen la ESO y un 30% la tienen, pero no tiene formación profesional. Bien, pues dentro de este paquete Acción Joven un gran esfuerzo va dirigido a que el mayor número posible de jóvenes obtenga la Secundaria Obligatoria, y que los que sí la tienen puedan ir acercándose a la función del certificado de profesionalidad. Esta formación conllevará además prácticas en empresas. Entendemos que va a ser una herramienta muy útil porque los tiempos del empleo sin formación se han terminado. La obligación de la Administración es facilitar esa formación, y la de los jóvenes es aprovecharla. De esa conjunción creo que vamos a conseguir mejorar la cualificación y por tanto la empleabilidad de estos jóvenes.
—Aparte de Acción Joven, también hay en marcha talleres de empleo, escuelas taller… ¿son programas complementarios o diferentes?
—Todas las políticas activas de empleo son complementarias, las que van específicamente dirigidas a los jóvenes tienen una concreción, pero también es verdad que los jóvenes pueden participar en otro tipo de formación que no está dentro del paquete Acción Joven.
—Esta semana hemos celebrado el Día Internacional de la Mujer, ¿en tiempos de crisis el paro castiga más a la figura femenina?
—A la igualdad real entre hombres y mujeres todavía le queda camino. En la norma prácticamente hemos conseguido una igualdad real, pero todavía en lo social nos queda. Por eso hemos aprobado el Plan Estratégico de Igualdad, que desarrolla le Ley de Igualdad de Castilla-La Mancha. Y ahí hay ocho ejes fundamentales y uno es el del empleo. Es verdad que la tasa de actividad de las mujeres ha crecido más de 30 puntos en los últimos años, pero todavía nos quedan diferencias con la tasa de los hombres, lo mismo con el desempleo y con el salario, y es porque las mujeres soportan una mayor carga de responsabilidades familiares.
Otro eje fundamental es el de la corresponsabilidad, si ya hemos conseguido visibilizar a las mujeres en lo público ahora nos queda conseguir la complicidad de nuestros compañeros en lo privado porque ese reparto de responsabilidades va a hacer más fácil esa incorporación de la mujer al mercado laboral. Tenemos las jóvenes mejor preparadas de la historia, el 54% de nuestros universitarios son universitarias, sin embargo sólo tenemos el 13% de catedráticas… Ahí todavía tenemos que seguir dando pasos, sobre todo buscando complicidades sociales, porque lo que sí se ha demostrado en esta crisis económica es que los países que tienen un mercado de trabajo más igualitario están soportando mejor la crisis. Yo muchas veces digo que lo que no se hace por ideología hay que hacerlo por economía y económicamente es más rentable un trabajo más igualitario.
—Aún así todavía hay quien piensa que una mujer es menos rentable que un hombre en el trabajo.
—Hay cada vez más empresas que son familiarmente responsables, pero todavía nos quedan reductos donde se piensa que una baja maternal es un problema. Hay que entender la maternidad como un derecho social y en una sociedad envejecida se necesitan jóvenes. Y hasta hoy las únicas que podemos tener esos hijos somos las mujeres. Por eso decía antes que nos queda un trabajo de concienciación, de corresponsabilidad… Tenemos que ir a los cambios del horario laboral, al teletrabajo, a las reducciones de jornada, pero me preocupa que nos hagamos trampas en el solitario, que esas opciones las cojan solo las mujeres y sigan soportando esa doble carga familiar. Tenemos que ir a todas esas cosas para compartir mejor las responsabilidades del hogar con las de fuera, pero ahí tienen que mojarse un poco más nuestros compañeros.
—Hablar de igualdad, tristemente va asociado a malos tratos. El último dato disponible es que han subido las denuncias en C-LM un 16,4%.
—Esta es la punta del iceberg. Es la parte más desgarradora de esa desigualdad porque supone que una persona puede sufrir una agresión por el solo hecho de ser mujer. A pesar del incremento de las denuncias yo no creo que haya más malos tratos que había. Mientras exista una sola mujer maltratada tenemos que seguir trabajando y lo que hemos conseguido con las leyes es que algo que antes estaba en la esfera de lo privado ahora esté en la de lo público, hemos conseguido que estas mujeres se sientan protegidas y acompañadas. Por eso otro eje de la Ley de Igualdad es la educación, ahí donde vamos a conseguir los mayores éxitos a largo plazo.
—Para finalizar, volvemos al tema que más preocupa, el empleo, ¿cuál es la predicción de la consejera para este año, habrá recuperación?
—Estamos sufriendo un primer semestre muy duro con los últimos coletazos de esta crisis que dan de lleno a los más débiles. Nosotros estamos haciendo los deberes: reactivando la economía hemos ayudado a las pymes a que tengan posibilidades de financiación, con el objetivo de que se destruya menos empleo, y en paralelo estamos formando a los desempleados para que se adapten al nuevo mercado de trabajo que surgirá. Y mientras una obligación que no podíamos dejar de lado, atendiendo a los que nada tienen. A través de ayuntamientos y diputaciones se van a hacer más de 20.000 contratos para aquellos que nada tienen puedan tener al menos un contrato. Estoy convencida de que la recuperación en el segundo semestre va a ser tímida, pero va a ser, y en los meses de junio o julio no sólo el desempleo crecerá menos, sino que vamos a ver una creación positiva de empleo.