Las organizaciones tratan de fortalecer la gestión de la mora temprana, es decir entrar en contacto con el deudor unos dÃas después de vencida la obligación, con la finalidad de detectar cuáles fueron las dificultades para cumplir en tiempo y forma con su obligación y dar una contención de acuerdo a la situación, señala un especialista consultado por LA GACETA Prácticamente la mitad de los trabajadores formales se vincula -cada año- con una entidad financiera para tomar un crédito. De acuerdo con los datos del Banco Central, por mes se solicitan unos 350.000 préstamos personales. A esto debe sumarse el endeudamiento familiar a través de las tarjetas de crédito. Según los analistas, las deudas por el uso del dinero plástico pueden oscilar entre los $ 600 y los $ 7.000, en promedio, dependiendo de la empresa emisora.
Todo hace presagiar que el consumo seguirá siendo uno de los motores esenciales que mantienen a la Argentina por la senda del crecimiento. La colocación de crédito al consumo sigue creciendo a toda velocidad, (el 80% de las transacciones de la economÃa se pacta vÃa crédito), en lo que va de 2011 el ranking lo lideran las tarjetas de crédito y prestamos personales que representan el 41% del total financiado (según datos del Banco Central).
Sin lugar a dudas que hoy uno de los negocios más rentables del sistema financiero es el financiamiento al consumo, señala a LA GACETA Raúl H. Ostengo (h), abogado especializado en gestión de Créditos y Cobranzas. Y esto se fundamento por las siguientes razones:
• Tasas altas, que rondan un 30,8% promedio para tarjetas y 29% anual para créditos personales. Esto se explica, por un lado, debido a las expectativas de inflación (que no son bajas) y a los beneficios esperados por las entidades (indicadores de rentabilidad) que a fines de 2010 alcanzaro el 12,3%. Según Ostengo, esto resulta alto en comparación con otros paÃses de igual grado de desarrollo de sus sistemas financieros.
• Este negocio también se ve favorecido, por otro factor importantÃsimo: una actual morosidad calificada como baja, la cual ronda el 3,2% (en el sistema financiero regulado por el BCRA), apuntalada por el buen momento que atraviesa el empleo y su expectativa de estabilidad.
En este contexto, los riesgos de mercado se redujeron con fuerza ya que las empresas prefieren trabajar con clientes “conocidos” (aquellos que han tenido y tienen un buen comportamiento en el pago de sus obligaciones), con cuentas sueldo (sistema de retención de haberes). Asà disminuyen los riesgo de cobranzas.
Estrategias
No obstante, hay dos cuestiones en las que las empresas consideran que pueden aparejar complicaciones a sus negocios: la inflación y las dudas que genera a la economÃa el ruido electoral. Por caso, Ostengo menciona que, en los últimos meses, las empresas locales del sector financiero, buscan la manera de reformular sus estrategias de cobranzas, por temor que la inflación y las inestabilidades que habitualmente genera un año electoral. “La estrategia se centró en fortalecer la gestión de la mora temprana, es decir entrar, en el contacto con el deudor unos dÃas después de vencida la obligación, con la finalidad de detectar cuales fueron las dificultades para cumplir en tiempo y forma con su obligación y dar una contención de acuerdo a la situación”, puntualiza uno de los organizadores de la IV Jornada NOA de Crédito y Cobranzas, que se hará en esta ciudad el 19 de mayo.
“Incluso hay organizaciones que se animan a realizar gestiones con anterioridad al vencimiento, identificando en los deudores los dÃas que cobran sus haberes, para direccionar esos fondos al cumplimiento de la obligación”, puntualiza el experto.
El sobre estimulo de parte del sector a generar más consumo, lleva a revisar el nivel de endeudamiento de los tomadores de crédito. En ese sentido, el Gobierno nacional intenta controlar la situación, a través de la modificación de la Ley de Tarjetas de Crédito. En ese aspecto, Ostengo acota que la iniciativa incorpora un inciso al artÃculo 23 de la Ley de Tarjetas de Crédito, para que en los resúmenes de cuenta se establezcan cuántas cuotas quedan por pagar y cuál serÃa el monto. Las entidades financieras, en consecuencia, volverán a poner la lupa sobre sus carteras de clientes, con el fin de amortiguar los riesgos de una economÃa signada por la inflación y que carcome, dÃa tras dÃa, el poder adquisitivo de la sociedad.
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