Mientras esperaba que la anestesia hiciese efecto, el odontólogo Eduardo Lijavetzky puso en práctica un viejo truco para calmar los nervios de los pacientes: hizo que Javier DÃaz hablase de sà mismo. Asà descubrieron que DÃaz y el hijo del dentista, Diego, compartÃan la profesión.
En 2001 ambos eran de los pioneros en profesionalizar el desarrollo de sitios web en el paÃs.
“Participaba de First Tuesday (encuentros de emprendedores y empresarios del ámbito tecnológico) y de ExpoManagement e Internet World, los lugares «correctos» donde hacer negocios, pero encontré a mi socio en el consultorio del dentista”, relata DÃaz, que junto con Lijavetzky hijo fundó ActÃvica, consultora de desarrollo de software que en 2009 facturó $ 3,5 millones.
Un encuentro fortuito puede ser el puntapié inesperado para que una idea se transforme en un negocio. En el libro The Power of Pull: How Small Moves, Smartly Made, Can Set Big Things In Motion (El poder de la tracción: cómo pequeñas movidas hechas de modo inteligente pueden poner grandes cosas en movimiento), publicado este año, John Hagel, John Seely Brown y Lang Davison dicen que el conocimiento se dispersa cada vez más y por eso es necesario recurrir a múltiples flujos informales de información. En ese punto, el azar tiene un rol importante.
La condición para que un encuentro casual rinda frutos es que se le sume una actitud abierta para desarrollar el proyecto y la habilidad para descubrir si el posible socio es la persona adecuada con la que embarcarse en el emprendimiento.
Según Alejandro Mashad, director ejecutivo de Fundación Endeavor, las claves para que la relación entre socios funcione son tener valores comunes, estar de acuerdo en la visión de futuro de la empresa, contar con capacidades complementarias, definir procesos de tomas de decisiones y acordar el sentido del crecimiento de la empresa con relación a si se incorporarán inversores externos, entre otras.
Choque de carritos
“Nosotras tenÃamos en común las ganas de armar algo. A veces eso es más importante que la idea misma”, asegura Agustina Maggio. Junto con Carolina Gandara, en mayo pasado lanzó The Net Boutique, un sitio de venta de indumentaria y accesorios femeninos.
Durante seis años las socias se encontraron puntualmente en el cumpleaños de un amigo común de sus esposos. Siempre habÃan tenido “buena onda”, pero nunca habÃan hablado de negocios hasta que en abril de 2009 se encontraron casualmente en el supermercado y se contaron su necesidad de generar un emprendimiento creativo. Hoy, a menos de dos meses del lanzamiento, el sitio recibe 400 visitas diarias y cada semana realizan de diez ventas con un ticket promedio de $ 300. A fin de año esperan recibir 1500 visitas por dÃa y alcanzar las 15 ventas diarias.
A la salida del colegio de los chicos, en el gimnasio o en un curso de baile se pueden generar tropiezos tan fructÃferos como en los recreos de las jornadas de negocios.
El encuentro virtual con gente desconocida también es fuente de oportunidades. En junio de 2009, Rubén Wertheimer, jefe de la consultora de comunicación RRWW, recibió un e-mail de Christopher Staab, presidente de Airline Information (AI), un newsletter especializado en la industria aérea al que estaba suscripto.
“Staab querÃa escribirle a su socio, que tiene mis mismas iniciales. Le avisé que el e-mail estaba errado y entablamos contacto. El se interesó por mi perfil”, relata Wertheimer, que trabajó durante 15 años en puestos gerenciales de marketing y ventas de Lufthansa antes de fundar su agencia, hace una década. El contacto generó una asociación que convirtió a Wertheimer -que mantiene su firma local- en director regional para América latina de AI.
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