La mejor manera de solucionar un problema es haciendo algo correcto; para vencer el mal, hacer el bien; corregir un defecto, trabajando una virtud; ante la falta de oportunidades, ser emprendedores.
Está claro que en nuestro país las faltas de oportunidades en todo sentido están a la orden del día y peor aún, la falta de fe que hay en los jóvenes en crear oportunidades. La palabra “emprendedores” está de moda por parte de organizaciones nacionales, que muchas veces no se quedan más que en congresos y en pláticas motivacionales.
Como he dicho anteriormente y es sólo mencionando lo obvio, emprendedores los hay en todas las edades, pero es verdaderamente básico para toda economía darles las herramientas adecuadas a los jóvenes, en específico, para que puedan comenzar sus propias empresas.
Considero que hay tres grandes frenos para los jóvenes salvadoreños para comenzar sus propios sueños, materializados de forma empresarial: 1) falta de acceso a inversionistas, 2) un sistema burocrático agotador y 3) miedo a fracasar.
Me voy a enfocar en el tercer punto.
Hace unos años escuché durante una homilía dominical a un sacerdote contando la historia de un sacerdote de su monasterio, que recién había cumplido 104 años. Comentó que mientras le celebraban su cumpleaños, un compañero le preguntó al cumpleañero cuáles eran las cosas de la cual él se arrepentía de su vida. El anciano sacerdote le contestó: “no me arrepiento de ninguno de los errores que cometí en mi vida, solamente me arrepiento de todos aquellos proyectos que nunca emprendí por temor a cometer errores”.
Lo único a lo que deberíamos tener miedo los jóvenes es a estar arrepentidos en un futuro sobre proyectos que no emprendimos por temor a fracasar. Si nos ponemos a estudiar la vida de los fundadores de grandes empresas, siempre nos vamos a encontrar con personas que tomaron grandes riesgos al inicio de sus vidas. Además, en el caso de que tu proyecto no sea exitoso y fracase, siempre habrá otros proyectos que podrías emprender. En algunos casos y los cuales sean una posibilidad, puedes acabar trabajando en una empresa ya establecida, pero la experiencia que tendrás de haber sido emprendedor posiblemente sea mayor a la de otros que no tengan tu experiencia de valerte por ti mismo.
El pasado 2-3 de junio, MedioLleno.com.sv, un medio de comunicación de Internet, emprendido por 100% jóvenes salvadoreños, participó como finalista en la Competencia de Talento e Innovación de las Américas (TIC Américas 2011). La competencia continental de emprendedurismo fue organizada por la Organización de Estados America (OEA) y el Young Américas Business Trust (YABT) y 1,300 empresas de jóvenes del continente se inscribieron. MedioLleno quedó elegido entre los 28 finalistas y como único representante de El Salvador en la competencia.
Con mucho orgullo y humildad, podemos contar que MedioLleno ganó el premio de “Emprendedurismo Social”. A pesar que esto es sólo un reconocimiento, estamos felices de haber dejado el nombre de El Salvador en alto y comprobar que los jóvenes salvadoreños sí podemos ser emprendedores. Los jóvenes salvadoreños podemos verdaderamente vencer el miedo y encontrar oportunidades desarrollándolas nosotros mismos, multiplicarlas y compartirlas con los demás.
Cuando MedioLleno fue iniciado a mediados del 2008, como una respuesta a la polarización política extrema de nuestro país, al enfoque negativo de las noticias en Internet, así como su poca credibilidad, los tres fundadores teníamos 20 años. Sin nada de experiencia en el campo periodístico y mucho menos empresarial.
La razón por la que comparto esta experiencia personal no es para vanagloriarme ni “echarle rosas” a los integrantes de MedioLleno hoy en día. Lo que quiero es darte ánimo joven emprendedor, que te lances. Cada vez que alguien te diga que vas a fracasar, toma como ánimo sus palabras para comprobar lo contrario porque te lo digo, si pones todo tu esfuerzo, lo menos que vas a ganar es experiencia que nadie más que tú mismo puedes adquirir y segundo, te lo aseguro que tienes unas grandes posibilidades de triunfar.
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