Olga Arán, quien estuvo entre las finalistas del premio internacional “Mujer Empresaria – 2010” por la Conferencia de las Naciones Unidas (NNUU) sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), conversó con La Nación durante su estadía en el país y expresó su opinión sobre el desarrollo del emprendurismo en la región.
Reconoció que uno de los puntos pendientes para que esta actividad tome mayor impulso consiste en la falta de acceso a servicios financieros, ya que los proyectos presentados por emprendedores difícilmente reúne las garantías requeridas por los bancos.
Instó a las mujeres a que se animen a explorar las opciones que el mundo empresarial presenta. Como ejemplo, mencionó que inició su empresa en el quincho de su casa y que, actualmente, es propietaria de la única fábrica en Latinoamérica que produce papeles y cartones libres de ácido, destinados a la conservación de documentos, negocio con el cual logró introducirse en casi todos los mercados de la región.
-¿Cuáles son las ventajas que tienen las mujeres en el mundo empresarial?
-La mujer, desde siempre, cuando el hombre tuvo algún problema sale a defender su hogar y encuentra recursos donde no hay recursos. Esa es una posibilidad de las mujeres, que quizás los hombres no cuentan, podemos hacer varias cosas a la vez: podemos estar con los chicos, trabajando y creando, esto al hombre le cuesta un poco más, es una virtud que tenemos las mujeres.
Yo creo que hay que trabajar al lado del hombre, ni atrás ni adelante, porque cada uno tiene virtudes distintas. En Latinoamérica es impresionante lo que una mujer puede hacer cuando se da cuenta del poder que tiene; por eso, es muy importante el trabajo con las emprendedoras, para que se den cuenta de que pueden tener negocios exitosos empezando desde el quincho de su casa. La mujer tiene una visión muy distinta de la economía, el poder de la mujer ha crecido muchísimo en los últimos años; es el valor que se le da a ella misma, como persona, de darse cuenta de que puede hacer grandes cosas.
-¿Cómo observa el sector del emprendurismo en la región, especialmente en cuanto a las incursión de las mujeres en la economía?
-En Argentina hay mucho emprendurismo, yo trabajo mucho con las mujeres desde mi lugar, tratando de empoderarlas para que puedan llevar adelante sus proyectos. Hay una cooperativa que se creó, tenemos una feria todos los domingos con los desarrollos y ellas mismas van dejando el lugar a nuevos emprendedores, la idea es que lleguen a ser pyme y dejen el lugar de emprendedora a otra mujer.
Hay muchos desafíos para todo emprendedor, no solamente para las mujeres: no hay crédito, a un emprendedor le cuesta muchísimo poder conseguir un crédito para empezar su emprendimiento. Yo pude empezar porque el gobierno provincial estaba dando un crédito, pero no siempre existen estas posibilidades porque el emprendedor no tiene detrás suyo un respaldo económico o una garantía para que el banco pueda entregar subsidios o créditos.
-¿Qué experiencias considera que deben replicarse en países como Paraguay?
-En Argentina se está haciendo un trabajo muy interesante con emprendedores. Existe un fondo de garantías, que se llama Fogaba: por ahí una pyme tiene máquinas, instalaciones, edificios y, como el emprendedor no puede acceder a un crédito, ellos son la garantía para que ese emprendedor pueda conseguir esos recursos, hay muchas instituciones que están trabajando con los emprendedores.
-¿Cuál considera que fue su experiencia más importante dentro de los negocios?
-El año pasado, Naciones Unidas eligió a diez de entre 1.600 mujeres empresarias, tuve la suerte de estar entre estas diez. Fue una experiencia maravillosa en lo personal y en lo empresarial fue impresionante porque pude saber qué están haciendo otras mujeres en el mundo y compartir con otras culturas.
-¿Qué mensaje deja a las mujeres emprendedoras que desean salir adelante?
-Un mensaje que se puede dejar al emprendedor es que se puede: yo empecé en el quincho de mi casa y hoy estoy en un predio de 3.500 metros cuadrados cubiertos, estoy exportando a toda Latinoamérica; si yo pude, se puede