El sueño de cualquier emprendedor es, primero, tener una idea brillante que le permita crear una empresa; segundo, un local donde poder llevarla a cabo; y tercero, la financiación necesaria. Pueden frotar la lámpara e invocar al genio de Aladino pero, por si resulta infructuoso, las administraciones les h
an echado una mano en los últimos años y, dentro de sus posibilidades, han concedido los deseos a estos jóvenes que serán la élite empresarial malagueña de las próximas décadas.
Uno de ellos, la sede, es de los más demandados y, en este contexto, ha jugado un papel importante el ahora denominado Centro de Apoyo al Desarrollo Empresarial (CADE), dependiente de la Junta de AndalucÃa. Está ubicado en el Parque Tecnológico y, desde su creación en 2002, ha dado cobijo a más de 5.000 emprendedores. Medio centenar de ellos se reunieron ayer en el hotel AC Málaga Palacio con la delegada provincial del Gobierno andaluz, MarÃa Gámez, y con la delegada provincial de EconomÃa, Innovación y Ciencia, Pilar Serrano. Se trataba de recordar viejos tiempos, destacar la labor del CADE y animar a los jóvenes que están ahora dando sus primeros pasos en la incubadora.
La primera empresa que se instaló en el CADE hace ocho años fue Avanzada 7. Juan Ignacio Cabrera, uno de sus directivos, recordó ayer que empezaron el 1 de marzo de ese año y estuvieron en el centro seis meses. En su origen fueron siete socios que se habÃan conocido trabajando en Alcatel Citesa. La crisis de las punto com pasó factura y decidieron crear su propia compañÃa. “Empezamos dando servicio a la propia Alcatel y eso nos sirvió de trampolÃn para buscar otros clientes, crear nuestra marca, darnos a conocer y especializarnos en una tecnologÃa”, indicó Cabrera.
Esta firma está especializada en la denominada Voz IP, es decir, telefonÃa por internet para empresas. Ahora tienen 15 empleados y facturan 2,7 millones de euros. Cuentan con una oficina en Portugal y están inmersos en un plan de negocio a tres años en el que se marcan como objetivo duplicar sus ventas. Empezaron en el CADE, posteriormente se trasladaron al Centro de Empresas, el edificio conocido como el platillo volante, y ahora siguen en el PTA, con una oficina en el edificio Possibilia.
Avanzada 7 fueron los primeros en llegar al CADE y Anturi Technology han sido de los últimos. Lo conforman tres informáticos y un ingeniero industrial y están especializados en la realización de auditorÃas energéticas en edificios u otros recintos para reducir el consumo. “Hacemos proyectos de ingenierÃa en los que utilizamos sistemas de monitorización inalámbricos para recoger una serie de parámetros como la temperatura, la humedad, la luminosidad, el gasto eléctrico o los niveles de CO2″, explica Pablo Molina, director de la compañÃa. Con todos esos datos, por ejemplo, pueden configurar sistemas de riego inteligentes o cambiar las ventanas o las persianas de un edificio para reducir el gasto energético. Anturi se hizo con un premio Spin Off de la Universidad de Málaga en 2009 y se han constituido como empresa en julio.
MarÃa Gámez dio algunos datos. Afirmó que el CADE ha propiciado la creación de 3.863 empresas en los últimos ocho años que han generado casi 6.000 empleos tras generar una inversión de 100 millones de euros. “Este modelo de ayuda a los emprendedores tiene éxito. Se consolidan muchas empresas y conforman una Málaga con una industria del conocimiento que cada dÃa tenemos que poner más en valor porque son un valor seguro”, aseguró la delegada.
El sueño de cualquier emprendedor es tener una oficina y el sueño de cualquier ciudad es tener muchos emprendedores, ya que garantizan el futuro económico de la zona. Y sin ninguna lámpara de genio, sino con trabajo y esfuerzo.