
Servicios funerarios para mascotas, venta de pÃxeles por
publicidad, salón de belleza-bar, cartas de Papá Noel… Parece que no, pero esos negocios son reales. Los creadores de empresas que operan a través Internet consiguieron convertir en poco tiempo su idea en un
negocio, y su
negocio en un éxito. ¿Cómo lo hicieron? TenÃan un «gen» especial, «el gen del emprendedor», según lo denomina el coordinador de los cursos de formación para emprendedores que este mes ofrece la Cátedra Bancaja-Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Mario Rosique.
Los lunes y martes por la tarde, el pasillo del segundo piso de la facultad de Ciencias de la Empresa está siendo un ir y venir de estudiantes y de desempleados que, apuntes en mano, comentan sus ideas para crear su primera empresa. Eso sÃ, de momento ficticia.
Algunos, como el alumno de Telemática Francisco José MarÃn confiesan que al principio les pareció «fácil» la idea de montar una empresa. Pero tras las dos primeras clases, cambia de parecer. Realmente no lo es. «De los siete mil alumnos de la Politécnica, hay seiscientos que ya piensan en crear su empresa», comenta Rosique tirando de estadÃstica. «Pero de todas las ideas que tengan, sólo una de cada diez tendrá éxito», advierte.
Ser constante para triunfar
Quizás sin esos datos pero con mucha ilusión, los treinta alumnos de la cátedra también pretenden triunfar con su proyecto de empresa. ¿Qué ingredientes han de tener para alcanzar el éxito? ¿Lo podrán hacer todos igual de bien?
«No», responde el responsable de los cursos. Y con una frase busca destruir un mito: «Un emprendedor nace; no se hace. Y es necesario educarlos para que triunfen y tengan buenas ideas». Entre los ingredientes que da están «el trabajo en equipo, la formación en el tema, que monten un
negocio que realmente les interese, no hacer cualquier cosa, tener formación en el tema, no amoldarse a lo que esté desarrollado o procurar siempre innovar».
Javier Sierra, otro de los profesores, añade un ingrediente: la constancia. «Todo el mundo puede crear su propio negocio, lo que hace falta es ser constante. Yo creé una consultorÃa con sólo 24 años. Y ahora con internet es mucho más fácil», anima a los alumnos.
Algunos estudiantes ven más cerca poner en marcha y regentar su pequeño negocio. Claro que, con los pies en el suelo, son conscientes de las dificultades del principiante y de que el contexto de crisis económica se lo pone difÃcil. Eso sÃ, algunos expertos consideran que las etapas de incertidumbre también lo son de oportunidades.
De momento, Laura Buenavista, estudiante de Arquitectura, le echa optimismo. «El tema de la financiación está muy mal. Aquà te dicen que si tienen algo ahorrado, eso ayuda mucho, pero los estudiantes no tenemos gran cosa. De todas formas, hay que intentarlo». Ése es el gen del emprendedor.
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