A principios de la década de los ’90 volar en avión era un servicio al que pocos podÃan acceder, pero Richard Branson ya pensaba en volar al espacio. El fÃsico Richard Feynman creÃa que él era un electron y logró descubrir grandes avances en electrodinámica cuántica y hasta obtuvo el Premio Nobel de FÃsica, en 1965. Hombres como Jeff Hawkins, Steve Jobs y Walt Disney idearon ambiciosos proyectos que para muchos eran irracionales, pero lograron desarrollarlos.
Precisamente ésta es la teorÃa del autor, los grandes emprendedores van diez pasos adelante que el resto de las personas. Se atreven a soñar con un proyecto por más ilógico que parezca. Dentro de las caracterÃsticas que marcan a estas mentes privilegiadas destaca la inspiración, lo que los motiva a crear y pensar en algo diferente e innovador. Pero, ¿como llega esta inspiración? Para Calonius, el pensador puede pasar horas y horas meditando, diseñando e intentando crear algo nuevo, pero todo sucede en cosa de milésimas, en un parpadeo.
Pero sin duda el concepto clave que poseen estos personajes es la visión. De hecho, el libro nos muestra que las ideas más revolucionarias en un principio parecieron chistes. Como cuando Walt Disney presentó Plane Crazy -en 1928-, una pelÃcula animada en tiempos de la peor crisis financiera de la historia. O cuando Burt Rutan presentó sus revolucionarios modelos de aviones, con el cual llegó a dar la vuelta al mundo con apenas un tanque de combustible. A juicio de Calonius, para que una idea sea verdaderamente radical, debe llegar a ser hasta ridÃcula.
El libro también señala que estos personajes son cazadores de tendencias, en el sentido que son capaces de meditar durante dÃas, ir recolectando información e investigando, y en medio de todo este trabajo de a poco se van uniendo los conceptos y de a poco las ideas comienzan a tomar forma, construyendo nuevos paradigmas.
Erik Calonius asegura que en medio de todo este proceso, los visionarios son capaces de dejarse llevar y encontrar soluciones en medio de su tiempo de ocio. Para esto, ejemplifica con un episodio de la vida de Albert Einstein, que estuvo dÃas intentando solucionar un problema, para relajarse se sentó, cerró los ojos y comenzó a tocar el piano, a los pocos segundos gritó “¡ya lo tengo!” y salió corriendo a su taller para resolver el problema.
De esta forma, el texto repasa la historia de estos emprendedores y diversas anécdotas que permiten descubrir rasgos de su personalidad y los aciertos que los llevaron a convertirse en lo que son. Una buena forma de entender los negocios más allá de las teorÃas y fórmulas, si no que también utilizando los instintos, la creatividad y sobretodo, la visión.
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