Muchos creen aún que las personas nacen con algunas cualidades o dones que les permitirán más adelante en sus vidas ser empresarios exitosos. Y que por tanto, para emprender, se tiene que haber heredado de sus ancestros una suerte de ADN empresarial. Otros consideran que la competitividad es simple y llanamente un sinónimo de la productividad que se obtenga al utilizar los recursos materiales y talento de las personas en una organización, sea esta lucrativa o no, privada o estatal. Otros opinan que solo en tiempos de bonanza se pueden conseguir clientes y hacer buenos negocios, en el paÃs y fuera de él. También existen personas que están convencidas de que para incursionar en actividades productivas es imperativo encontrar un negocio que sea en grande. Esto es, con inversión alta, la tecnologÃa compleja, los clientes muchos y los puntos de venta contados por decenas de miles. Además, piensan que los buenos negocios son exclusivamente aquellos que atienden a consumidores. De ninguna manera consideran interesantes a aquellos en que se abastece a empresas o instituciones, que compran productos y bienes intermedios para producir otros bienes a partir de ellos o brindar un servicio.
Otros defienden que solamente son aceptables los emprendimientos por oportunidad, esto es, aquellos proyectos que se acometen a partir de la detección de una demanda potencial, precisada mediante investigación de mercados. No aceptan a aquellos que hayan decidido emprender para generarse su propia fuente de sustento en vista de las pocas oportunidades laborales o porque sus calificaciones no cumplen aún con los requisitos. También hay quienes se inclinan a pensar que solo se emprende cuando se procesa y transforma. Un taller de costura serÃa para aquellos un emprendimiento mientras que un pequeño comerciante, por ejemplo, especializado en ropa interior, no. Es obvio que en los nuevos roles que se están construyendo para el paÃs, como participante de la globalización, la industria tendrá un rol mucho más relevante que lo que tiene ahora. Pero eso no resta brillo al potencial que los servicios tendrán en el futuro cercano.
http://www.larepublica.pe